Varios

De coches oficiales

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En tiempos de crisis todos sabemos que hay que apretarse los cinturones; y nuestra querida clase gobernante como siempre ha decidido predicar con el ejemplo; empezando por el presidente de esta nazón chamada Galiza nuestra querida Galicia que ha decidido que su coche oficial ya no aguantaba más y se ha pulido 480 mil euros en uno nuevo.

coche

Vaya por delante que yo no sé cuanto cuesta un coche oficial; de hecho, he sido delegado de clase pero nunca me concedieron el Aston Martin negro que tantas veces solicité como coche oficial. Ahora bien, leyendo por ahí, parece ser que de los 480 mil euros, tan sólo 50 mil euros son destinados a las medidas de seguridad; lo que me hace pensar en por qué tenemos que pagar un coche de 430 mil euros para el presidente de una comunidad autónoma.

Mientras le cambiaban el ambientador de pino por la placa de “Precaución amigo conductor” y metían los discos de Ana Kiro y Juan Pardo en el cargador de CDs (con radio-CD y MP3 ya subía mucho el precio y hay que contener el gasto, que estamos en crisis) los ¿responsables? de la Xunta han declarado que “no es para tanto, Fraga tenía dos iguales“. Entonces, si Fraga se tira por un barranco… ésta gente se tira, pero sólo hasta la mitad, ¿no?

Porque seamos serios… ¿quién puñetas va a querer cargarse al Presidente de la Xunta? ¿realmente necesita un coche con todas esas medidas de seguridad? Si todos sabemos que el mejor método para eliminar a cualquier político de Galicia es una nécora-bomba.

Touriño; los taxis y el transporte público también existen.

Varios

Superheroes: ¿con poderes de serie o añadidos?

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Más o menos cuando apareció por Youtube el primer trailer de la peli de Iron Man, recuerdo que tuve con mi amigo y compañero Elrohir una pequeña charla sobre superheroes, de esas tipo “el superhéroe A mola más que el B porque…“.

El caso es que llegamos a un punto interesante en la discusión; Elrohir sostiene que superhéroes como Iron Man o Batman son sólo unos millonetis jugando a ser superhéroes y que molan más los que ya traen los poderes de serie, como Spiderman o Superman.

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Yo en cambio, creo firmemente que los superhéroes sin poderes (los ya mencionados Batman y Iron Man) tienen más mérito precisamente por ser personas normales y corrientes, que debido a su talento, ingenio y entrenamiento llegan a dar el nivel de superheroes. No necesitan de superpoderes para ser superhéroes.

Aunque sobre Iron Man no me gusta que en la serie “Ultimate” de Marvel hayan cambiado su historia de magnate de la industria armamentistica apresado que construye la armadura para proteger su corazón etc, etc. a “hijo de magnate que nació con la habilidad de que su piel se regenerase y cada célula de su cuerpo fuese tejido cerebral por lo que todo su cuerpo es su cerebro“. Y digo que no me gusta, porque eso es cojer a un tío originalmente sin poderes y convertirlo de golpe y porrazo en otro superhéroe que nació distinto a los demás críos.

Pero dejando manías personales al margen, ¿y vosotros que opináis?

Sobre Mi

Cómo tendría que ser mi funeral

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En primer lugar, nada de enterrarme bajo tierra, que eso de que haya una lápida con nombre para que quien me eche de menos vaya allí a llorar y a dejarme flores me da muy, pero que muy mal rollo. Se siente, haberme disfrutado en vida. Como no creo en reencarnaciones ni cielos, infiernos o demás historias (la vida es como una partida de videojuegos sin trucos ni vidas extra, si te mueres te jodes, GAME OVER); así que pienso dejar por escrito que se me incinere.

Otra cosa que tengo clara es que no quiero ninguna ceremonia religiosa ni la presencia de ningún sacerdote/reverendo/chamán/gurú/curandero en menos de 500 m a la redonda. En su lugar, una mesa con un catering para que los asistentes se tomen unas tapas y unas copas y si quieren que cuenten cualquier anecdota relacionada con mi persona (que no es que tenga un excesivo interés en ser la temática central de la reunión, pero es que es mi funeral copón). Además, alguien se ocupará de requisar a la entrada todo tipo de teléfono móvil, PDA, etc. que pueda empezar a sonar durante mi funeral. Porque pongo al capitán Haddock como testigo de que si durante mi funeral escucho un maldito politono volveré desde el más allá (aunque no crea en ello) sólo para atormentar a dicha persona durante el resto de su existencia.

Y como fin de fiesta, al más puro estilo película bélica hollywoodiense, que cubran mi féretro (una caja simple, como las de las pelis de vaqueros; que como único detalle llevará grabado “Himliano” con la tipografía Georgia) con la bandera de Gondor, que es la única bandera con la que autorizo que me represente, como ya sabéis; y que me metan en la pira/horno/barbacoa mientras suena de fondo “Stairway to Heaven” de Led Zeppelin.

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Después lo que hagan con las cenizas me la trae bastante floja, el que quiera llevarse un puñado para abonar la huerta (porque la ceniza para eso es cosa fina) es libre de hacerlo si así lo desea. Había pensado en dejar por escrito que se montase una pequeña churrascada tras el funeral (por aquello de que el churrasco es mi plato favorito) pero considerando que se acabará de quemar mi cuerpo igual es un poco macabro de más que se sirva la comida de un cerdo a la brasa. No porque haya a quien le pueda parecer mal; sino porque algún cabrón podría decir que comió cerdo a la brasa después de ver como quemaban a un cerdo muerto; y va a ser que no.

Un saludo.

Varios

Los autoestopistas

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Desde que tengo uso de razón, uno de los colectivos sobre los que circulan las más variopintas y macabras leyendas urbanas son, sin lugar a dudas, los autoestopistas.

1990332946_f54cd3f286Historias alucinantes y que abarcan desde la del amigo del amigo del primo de uno que una vez cogió a un autoestopista con bigote (para más señas) para ser posteriormente violado por el susodicho bigotudo, hasta la, ya mítica, historia del camionero Ramón, cuando recogió a una señorita autoestopista a la que empezó a meter mano mientras canturreaba su cancioncilla de “Me llamo Ramón y voy en mi camión“, a la que la joven, dejándose sobar, respondía con un elocuente “Me llamo Pascual y voy de carnaval“.

Pero sin lugar a dudas, lo que me ha llamado de veras la atención de los autoestopistas desde siempre, es lo que yo llamo los autoestopistas estáticos.

Me explico, dentro del variopinto conjunto de los autoestopistas, podemos agrupar a todo el mundo dentro de dos grandes grupos; los estáticos y los que se mueven.

Los que se mueven son los típicos que van andando del punto de origen al de destino y mientras tanto, van haciendo autoestop. En cambio, los estáticos, están parados en un sitio, esperando a que alguien pare y los lleve.

La verdad es que nunca he hecho autoestop; y digo yo, ¿no sería mejor usar la modalidad de ir andando mientras haces autoestop? Más que nada porque si no te recoge nadie siempre te queda el consuelo de que ya estás más cerca de tu destino, ¿no? Sólo de pensar en tirarte un par de horas quietecito en un lugar esperando a que alguien te lleve, para ver luego que, no sólo tienes que hacer el camino andando, sino que además has perdido un tiempo considerable para nada; se te tiene que quedar una cara de gilipollas descomunal.

Pero bueno, que sé yo. La próxima vez que recojáis a un autoestopista y éste os viole, os agradecería que dejáseis un comentario contándonoslo para que podamos deciros: “Te lo dije“.

Venga, mojaros, contarnos vuestras anectodas relacionadas con tan ancestral forma de viajar. Tan ancestral, que incluso en algunos sitios es un deporte.