Buscando Justicia

Escrito por Himliano, el 15/03/2008 17:32.1 comentario.

¿Que pasaría si saliese Steven Seagal en “El Padrino” ?
¿Hay algún policía más duro que John McLane?
¿Se puede ser mafioso y vestir de chandal al mismo tiempo?

Si no conoces la respuesta a éstas preguntas es que todavía no has visto “Buscando Justicia” (1991), una película, que junto con “Alerta Máxima“, es lo mejor que ha hecho Steven Seagal en su vida (y ha hecho muchas cosas buenas, como su último disco). Pues ayer, gracias a TVE, pude volver a disfrutar con ésta joya de la cultura popular. Pero veamos por qué se merece un post en éste humilde blog.

Buscando justicia

Brooklyn (NY), los 80 en todo su explendor, una calle concurrida… Vemos a un “loubán” con pinta de mala persona caminar a toda velocidad. Llama a un hombre por su nombre y cuando éste se vuelve le dispara; pero no creáis que una o dos veces… No, no, lo deja hecho un colador. Mientras agoniza le susurra algo al oído.

A continuación éste mismo hombre asesina a una mujer en un coche (¡¡y eso que sólo le había pedido que moviese el coche para poder pasar!!) y se fuma algo en una pipa. Ése hombre es el malo de la peli, y por lo visto es malo porque se mete droga y por algo que aún no sabemos.

Mientras tanto, en otra parte de la ciudad, un padre y su hijo se disponen a ir al parque a jugar al baseball, ese juego que tanto gusta en EE.UU. Pero no pueden ir, porque al padre le llaman por teléfono para comunicarle que acaban de asesinar a un compañero suyo, que también es su mejor amigo y también es de su barrio. El padre llama a su exmujer para que se haga cargo del chaval y de la mujer e hijos del difunto mientras investiga un poco. En efecto, éste hombre es padre, policía y detective; su nombre es Gino Felino (vivan los nombres con rima) y por si aún no lo habéis intuído, es el personaje al que da vida el gran Steven Seagal.

Muy enfurecido, se planta Steven en el lugar de los hechos ataviado sólo con un chaleco negro y una boina militar que te hace pensar:

De acuerdo que los 80 fueron una época muy hortera para vestir; pero ésto ya es pasarse…

Allí tras una breve charla con su superior descubre que el asesino es un tal Richie Madano, al que también conoce; porque para más inri, tanto Steven como el malo y el fiambre son todos del mismo barrio y se conocen desde que eran pequeños. Así que hecho un basilisco le pide a su superior un coche y un arma para arreglarlo a su manera. Lo cual es el detalle que impide que ésta película sea una obra maestra; porque nos priva de esa grandiosa escena que debe estar presente en todo film policiaco:

Sé que era tu compañero, pero estás implicado emocionalmente. Entrégame tu placa y tu arma, estás fuera del caso.

Antes de marcharse, su mujer (de la cual está en proceso de divorcio porque nuestro amigo Steven dedica mucho tiempo a sus cosas de policía y muy poco a sus cosas de padre y marido) le pide que no lo haga, que hay muchos más policías, y que tenga cuidado.

La carne ya está en el asador; porque desde ahora hasta que acabe la película tenemos a un Seagal muy cabreado recorriendo toda la ciudad (hay una escena muy bonita en la que va con el coche por los barrios marginales parando a preguntarle a todo el mundo si saben algo) en busca del asesino. Por si fuese poco, todos los implicados tienen relaciones con la mafia, ya que han nacido en un barrio italo-americano y se conocen todos unos a otros. Incluso más adelante conocemos que Steven casi acaba metido en la mafia poque conocía y era amigo de muchos mafiosos; pero no lo hizo, porque como él mismo dice, un hombre debe hacer siempre lo correcto. Sin embargo, ahora está entre dos mundos, la mafia y la policía; y como dice el título, va en busca de justicia, y no va a escatimar en violencia para conseguirlo (para alegría de sus fans, entre los que me incluyo).

Antros de mala muerte, callejones, pequeños restaurantes, garitos de striptease… lo habitual en éstas películas, vamos; por todos ellos pasa Steven en busca de pistas sobre el paradero del asesino, que dicho sea de paso, entre que es malo y se droga está hecho un malote de mucho cuidado; sale casi a un asesinato porque si en cada escena.

Durantela peli incluso podemos ver un par de escenas en las que Steven se despacha conversaciones en italiano con el Padrino de la mafia, un tal Don Vito (ahi podemos observar como se trata, indudablemente, de una revisión de “El Padrino” con Steven Seagal de por medio) con el que tendrá más que palabras mientras busca al malandrín anteriormente mencionado.

¿Pero que es lo que diferencia a ésta película de otras similares? En primer lugar, la ambientación ochentera en todo su explendor, incluyendo a mafiosos en chandal, pero no chandals de los que hay ahora que son bastante elegantes; no, chandals de los de antes, en colores como fucsia, amarillo reflectante o naranja chillón; mujeres con hombreras, etc.

Y en segundo lugar, principalmente la presencia de Steven Seagal. Si ya cualquier película en la que salga Steven es casi una obra de culto en ésta lo vemos yendo más allá, componiendo un policía desquiciado y violento (¿quien quiere violencia barata pudiendo tenerla gratuita?) imponiendose para poder hacer lo correcto en un entorno donde todo principio moral amenaza con desmoronarse. Porque Steven Seagal no es el típico armario empotrado que te calza dos ostias y te manda al hospital; no. Steven podría hacer eso (y mucho más; incluso podría llegar a forzar un empate en una pelea con Chuck Norris) pero no lo hace, porque prefiere agarrarte la mano y rompertela usando sólo dos dedos; y cuando no está haciendo ésto tambień pasa el tiempo partiendo cuellos que se encuentra por ahí.

Y cortesía de Youtube os traigo aquí una escena que para mí es lo mejor de la película; en la que Steven se mete en la boca del lobo provocando a unos malotes en un bar en busca de camorra y luego les parte la cara porque sí. Maravillosa secuenca con perlas como:

Hijo de puta!! Me has roto los dientes!!

o la también grandiosa

Estás loco?? Podías haber matado a alguien que estuviese arriba!!

En definitiva, una película que no os podéis perder si os gusta el cine de acción. Tiene todo lo que podríamos echar de menos en cualquier bodrio de cine independiente: acción, lenguaje soez, violencia gratuita, sangre, asesinatos y artes marciales.

Si aún no la habéis visto, ya estáis tardando.




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  • gravatar rosolina
    03/03/2009 | 18:51

    Excelente crítica tío. Ojalá hubiese más de estas por internet… Ahora te aporto yo la mía en apenas 5 frases. Un saludo:


    El Steven Seagal más chulo visto en pantalla, enfundado en una boina militar que no viene a cuento y hablando media película en italiano.
    .
    Bocas y brazos rotos por doquier… amén de una sucesión infinita de balazos desmembradores.
    .
    Disquisiciones sobre la familia, el trabajo, la vida e incluso el mismísimo Dios. Todas ellas salidas de la boca de nuestro protagonista.
    .
    Una persecución implacable en pos de una venganza ¿justificada? en una producción ochentera filmada a principios de los años 90.
    .
    Y como no, un inicio demoledor utilizando la cita de uno de los más famosos dramaturgos estadounidenses y con Steven mirando a cámara sin ningún tapujo para dar paso al título del film.


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