Hace unos días se informó en este blog del fallecimiento del conocido luchador Chirs Benoit. Las investigaciones concluyen que el luchador mató a su mujer y su hijo y luego se suicidó ahorcándose con las cuerdas de una de las máquinas de pesas del gimnasio de su casa. Lo sorprendente de esta triste historia es [...]
Hace unos años, un joven se encontraba llevando cajas de pescado a la lonja de Marín cuando unos maleantes que merodeaban por el puerto quisieron atracar a un concejal del Ayuntamiento. Este joven, desarmado totalmente, los hizo huir. Y lo que no habría pasado de anécdota pronto fue de boca en boca por toda la villa hasta que la prensa se interesó en la historia. En realidad nadie lo conocía de nada. No sabían de donde había salido ni conocían a ningún familiar. Pronto los vecinos decidieron realizar un pequeño homenaje en forma de agradecimiento y le preguntaron al valiente desconocido cual era su sueño, a lo que el joven respondió:
-Mi verdadero sueño es ser el Campeón del Mundo de Wrestling.
Pensando en que contar me di cuenta de que no he hablado nada de uno de los programas de televisión que más me hacen reir. Se trata de SmackDown!, televisado en Cuatro.
Nota: voy a hablar del Wrestling americano como “comedieta deportiva” o “entretenimiento deportivo”; no voy entrar en lo típico de “buah se ve de lejos que es fingido… pero y cuando sangran????”
Ya de pequeño había visto yo los míticos programas de Telecinco comentados por Hector del Mar, con grandes luchadores como Hulk Hogan, Razor Ramon, Randy Savage, Jimmy “Estaca” Dugan y otros…
Que hacían combates que a un chavalín como yo le parecía lo más similar a Bola de Dragón que debia haber por ahí: unos tíos con unas pintas estrafalarias (si no eres un pintas nunca serás un buen luchador) pegándose unas tortas descomunales y cuando parecia que ya estaban mas muertos que vivos se levantaban tan frescos, contraatacaban y ganaban sobrados.