- Ah, me acaba de mandar un mensaje.
- Te mandó un mensaje, qué adorable.
- Sí, con una carita sonriente al final.
- Oh, una carita sonriente.
- Ves, odio eso. Le dije sobre las caritas sonrientes. No puedo soportarlo. ¡Y todos las usan!
- No lo entiendo.
- ¿Qué, van a estar en los periódicos pronto? Titular del New York Times:
“El desempleo bajó :)“
Curb your enthusiasm – 8×04
No me cansaré de repetirlo, Larry David es el gran genio de nuestro tiempo.
¿Por qué todas las cadenas privadas están sacando su propio canal infantil? Según se deduce deeste artículo no es porque les preocupe especialmente lo que ven los niños, sino por pura tacañería:
Para emitir un canal en HD, lo normal sería emplear el espacio de frecuencias que consumen dos canales normales. Pero claro, hay que cargarse un canal para que el otro emita en HD. Ahora bien, si se sabe como hacerlo se puede lograr que la señal de vídeo de animación ocupe muchísimo menos por su caracter geométrico y por sus colores regulares: así que por el precio de un canal HD (dos bandas normales) los operadores lo que están metiendo es un HD de mierda HD sin H (lo segundo es cita textual de El País) y de rebote se puede crear un canal infantil, manteniendo el número de canales para no ser menos que la competencia.
A mi plin, las tias están mas buenas si no puedo distinguirles la textura de la piel y de rebote puedo ver Bob Esponja a todas horas, pero me queda el mal sabor de boca de que las cosas se están haciendo así por pura tacañería.
Ya sabréis que no me gusta poner cualquier frase cuando no se me ocurre nada bueno. Por la tarde por fin me ha venido la inspiración.
Estaban todos muertos. El disparo final fué como un signo de exclamación a todo lo que había conducido a este punto. Retiré mi dedo del gatillo. Y entonces todo acabó
Max Payne
Max Payne
Si creéis que Max Payne es una película: En la gasolinera venden bidones y cerillas, ahorradme el trabajo de daros caza y quemaros yo mismo. Si habéis disfrutado tanto como yo con esta novela negra este videojuego, ¡enhorabuena!
Sacas el teléfono del bolsillo, abres la tapa y miras el número que llama. Es el mismo de siempre, vuelven a la carga de nuevo, parece que no aprenden la lección. Piensas que hacer mientras el teléfono no para de sonar. Y como un rayo de luz, una idea se abre paso en tu mente.
Descuelgas el teléfono y la voz al otro lado empieza a soltar la seguirilla que tan bien memorizada tiene, pero tú no la escuchas, ya sabes lo que tienes que hacer. Subes el volumen de la música y acercas el teléfono al altavoz.
La persona al otro lado, consciente de su derrota y reconociendo la ironía de caer con sus propias armas, cuelga tras unos instantes disfrutando las maravillosas melodías de Queen.
Si a un teleoperador no le tiembla la mano para ponerte la música de fondo, ¿por qué no podemos hacer nosotros lo mismo cuando nos llaman?