Cosas cutres: cobrar las bolsas
¿No os ha pasado nunca que estáis en un supermercado haciendo la compra del mes (una señora compra, que casi daría para alimentar a un par de fornidos leñadores canadienses durante una semana) y tras dejarse un mínimo de 60 € en caja vas a coger una bolsa y te dicen que nanai, que si quieres bolsa pagues?
Pues a mi cosas como esas me parecen una cutrada enorme (casi tanto como la gente que lleva unas raybans que le han costado un pastón y luego al comprar comida dividen el cobro en 12 mensualidades…) No me cabe en la cabeza como puede ser posible tener la cara tan larga para enviar panfletos a domicilio o empapelar varios cientos de vallas más grandes que mi casa y sin embargo cobrarte una bolsa… una miserable bolsa, que seguramente a ellos les saldrá casi regalada al pedir tantos cientos y cientos de ellas.
Pero vamos a ver, yo entiendo que si alguien pasaba por ahí y se quiere llevar un par de bolsas por la cara y se las quieres cobrar, pues vale. Es un negocio; como en los bares: “O consumes o a la calle“, de acuerdo; ¿pero a alguien que se acaba de dejar un pastón en tu establecimiento le vas a cobrar la miseria de unos céntimos (que en el fondo es el gesto, no la cantidad) por una bolsa de plástico? Venga ya, que te están pagando el sueldo y te mantienen abierto el chiringuito.
Es una de tantas ideas que no entiendo en el negocio del comercio (igual es que soy una mente obtusa, que también puede ser), pero lo que tengo casi seguro es que si algún día tengo un comercio/tienda/colmado/ultramarinos las bolsas serán de gratis y de cartón, y habrá chavalines que le lleven la compra a casa a las personas mayores, pero eso ya es otro cantar….
Ahora bien, si me dices que esos centimillos con para colaborar en el reciclaje posterior del plástico de las bolsas que asesinan a las focas y se comen el pescado poniendo en peligro la supervivencia del pueblo esquimal y el equilibrio geopolítico, de acuerdo, te doy 3 céntimos por la bolsa. Pero me da a mí que no es para eso; una empresa que se preocupase del medio ambiente no tendría los típicos camiones de transporte cuyo escape fabrica unos nubarrones estilo Mordor.
Vamos, que al final, me pico, y para chulo yo. Paso de comprarles las bolsas después de dejarme allí unos buenos dineros y cargo con la compra en mis brazos de acero realizando una hercúlea exhibición. Porque queridos lectores; con bigote, todo es posible.