De rotondas
Una cosa preocupante ultimamente, al menos en el pequeño habitat donde vivo y permito vivir a los vecinos, es el maldito vicio que le está entrando a las autoridades encargadas del diseño y mantenimiento de carreteras con poner semáforos a tutiplén en las rotondas. Porque una cosa es intentar mejorar el tráfico rodado, y otra bien distinta sobrecargar de señalización las vias hasta conseguir un mojón intransitable.
En un princio, se crearon los cruces, dos carreteras perpendiculares y listo. Si puedes pasar sin peligro pasas, si no, te esperas. Y punto. No tenían mas ciencia. Como había cierto miedo a que hubiese muchos accidentes y a que los buseros y camioneros abusasen de tener vehículos más grandes (hay que ver el morro que le echan) pues se decidió que los cruces con más tráfico tendrían un par de semáforos y así siempre se tendría controlado quien debía pasar y quien no (aunque luego siempre hay quien pasa de todo y cruza al más puro estilo “Lo rebiento”).
Un buen día, alguien decidió que eso de los cruces era muy poco óptimo y que había que ir sustituyéndolos por rotondas, que son mucho más democráticas. Todos vamos entrando poco a poco y nadie nos dice que podemos o no podemos entrar. Sobre el papel está muy bien, pero creo que no tendré que deciros que en España, practicamente nadie conduce bien en una rotona de más de 1 carril; algo lógico si tenemos en cuenta que en España, hay gente que se compra un coche, le mete 500 mil km y se deshace de él sin haber usado ni por error los intermitentes. Con lo cual, muchas veces tienes que andar con pies de plomo para que tu paso por la rotonda no se convierta en un improvisado Demolition Derby.
Entonces llegó algún notas y se le ocurrió que aquello no estaba bien, por lo que su mejor idea para mejorar el tráfico consistió en poner semáforos a la entrada de las rotondas, con lo cual volvemos al inicio y anulamos el propósito inicial de las rotondas para convertirlas en cruces de diseño. Y no contentos con eso, ahora llegamos al punto que me parece una absoluta imbecilidad y que me saca de mis casillas cada dos por tres.
Resulta que al mismo notas de antes, o quizás a otro notas distinto, se le ha ocurrido poner también semáforos a la salida de las rotondas. Una gilipollez tan grande, que si fuese posible darle una patada en el culo al creador de semejante despropósito con una potencia directamente proporcional a la propia gilipollez lo pondríamos en órbita batiendo todos los records imaginables de velocidad de ascenso vertical.
Es de sentido común que si no quieres que se te forme atasco dentro de la propia rotonda, lo último que deberías hacer es propiciar que los coches que están dentro de la rotonda tengan que detenerse ahí. Cae de cajón, y si alguien no es capad de ver eso entonces es casi seguro que cuando haga un test para conocer su cociente intelectual le saldrá en números negativos. Por favor, si hasta un niño de parvulario te puede decir éso.
Antes de entrar, dejar salir.
Si quieres parar a alguien para regular el tráfico paras a los que aún no han entrado a la rotonda, porque si paras a los que ya tienes dentro lo único que consigues es obstaculizar al resto, PEDAZO DE MASTRENCO.
Un poco de sentido común, hombre.
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