El Ultimátum de Bourne
Por fin pude ver la úlima película de la saga de Jason Bourne; acompañado de mi padre (somos fans de Bourne) nos preparamos a ver una vez más cine de acción con mayúsculas; como siempre debió ser. Nada de patadas imposibles, piruetas surrealistas y situaciones a las que escapa el protagonista de forma irreal para acabar en una situación aún más irreal. Jason Bourne está sólo contra la gente que lo persigue; no tiene un supercoche como James Bond, ni está cachas como XXX, y sus rivales no tienen una puntería penosa. Si le disparan sangra y si le pegan le duele. Es una persona normal y corriente (si obviamos que está entrenado para ser una máquina de matar) que tiene que agudizar el ingenio para no acabar criando malvas.
En ésta última entrega, la acción comienza donde termina la anterior (“El Mito de Bourne”); con Bourne en Moscú un poco malherido escapando de la policía que lo persigue. Una vez acabada esta secuencia vamos viendo a una serie de nuevos personajes introduciendo la trama; alguien que conoce la verdadera identidad de Bourne está informando a la prensa. La CIA anda buscándolo, y como es natural; nuestro amigo Jason también; el que llegue primero se lleva el gato al agua. Pero la CIA no le pondrá las cosas fáciles a Bourne, no sólo quieren encontrarlo; los quieren muertos y enterrados, a ambos; y cuanto antes mejor.
A medida que va avanzando la película uno se va dando cuenta de que la CIA esconde algo más que la “amnesia” de Bourne; algo que pretenden ocultar a toda costa y eso le da a la película una atmósfera de cine de espías de toda la vida; algo que se echa de menos en los tiempos en los que estamos, en que se confunde una película de acción con una serie de explosiones trufadas de tiroteos y persecuciones inverosímiles unidos a un par de chistes supuestamente graciosos; mientras vemos como el maromo de turno pone cara de tío duro y se hace el machito delante de su partennaire.
Quizás las mejores escenas sean las de la persecución en Marruecos donde Bourne cruza la ciudad saltando y corriendo sobre los tejados a lo “yamakasi“. (Hay cierta secuencia en la que salta desde una azotea a una ventana y la cámara lo sigue que es de lo más original e impactante que se ha visto en el género últimamente.
El único punto flaco de la película quizás sea que llega un momento en que piensas:
Éstos de la CIA son imbéciles a más no poder; estaba cantado que les iba a hacer eso.
Matt Damon vuelve a ejercer de Jason Bourne y clava el papel de alguien desconcertado ante el hecho de alguien que no recuerda más que vagos flashbacks (a cada cual más desconcertante que el anterior) y que lleva todo el tiempo que recuerda huyendo de la CIA. Con el agravante de que sabe montones de cosas para esconderse, técnicas de combate y manejo de armas pero no recuerda donde las ha aprendido… Realmente, es curioso como el personaje de Bourne expresa todo eso sólo con miradas perdidas. El resto del reparto, bien, correctos; ni destacan ni lo hacen mal. A la mayoría ya los conocemos de las anteriores y los nuevos se presentan ellos sólos.
En definitiva; una película de acción convincente y entretenida, con un guión sobrio pero sin fallos. Si las dos anteriores os gustaron, ésta no os defraudará; y si no las habéis visto… no sé a qué esperáis. Esperemos que en el futuro hagan alguna más.
Se lleva un 8,5.

