O canón de pau
Si sois lectores habituales de éste blog, ya sabréis que hace unos días mi ATI se quemó (una vez más las Leyes de Murphy en acción, todo este tiempo rajando de sus drivers para Linux, y justo unos días antes de que publiquen unos decentes va la tarjeta y se quema); asi que esos días, por una serie de catastróficas coincidencias estuve alejado de todo tipo de material audiovisual o conexion a internet. Y para matar el aburrimiento decidí leerme el libro “O canón de pau“, y hay que decir que el libro no está mal; aunque tampoco bien.
El libro, escrito por Salustiano Varela Pazos tiene ya sus años y viene a hablar sobre los cañones de madera que se construyeron en su día en Cotobade para echar a los franceses durante la Guerra de independencia. El libro está dividido en tres partes:
- Narración de los hechos según los escritos de la época contrastando los distintos hechos entre documentos de varios autores. Que viene siendo la mayor parte del libro y es realmente lo único interesante de todo el volumen. Comienza hablando de cómo se organizaron los vecinos de las distintas zonas y cómo le dieron bastante cerita al “invasor extranjero”.
- Un análisis sobre la veracidad de los escritos y donde estarían emplazados los cañones; así cómo quien pudo ser la persona a la que se le ocurrió la idea y un par de cábalas más. Bien, una vez leído el libro os puedo garantizar que si no leeis ésta parte no os perdéis nada. El tío se dedica a hacerse una serie de pajas mentales alrededor de dos frases de sendos escritos y basa todo su argumento en ello; que no digo que esté mal, pero para hacer eso mejor ahorrárselo.
- Un conjunto de escritos de la época, para tener documentación.
La gracia del asunto, es que por entonces, para hacer frente a los franceses tenían mucha escasez de armas, y de artillería ya no digamos; así que un buen día a alguien se le ocurrio que cogiendo el tronco de un árbol, vaciándolo y rodeándolo con unas abrazaderas metálicas se podría hacer un cañón de andar por casa. Pues dicho y hecho, el susodicho cañón aguantaba como máximo doce disparos (el típico cañon de doce “estralos”) y si bien es cierto que no era gran cosa, para hacer sus mini carnicerías llegaba bien.
El libro tiene un cierto tonito a “NO-DO”, pero nada que no sepamos distinguir a simple vista ya. De vez en cuando suelta alguna perla como:
“Pueblo profundamente religioso el gallego, no ha de consentir arraiguen en su suelo los enemigos de su fé, violadores de sus templos, propagadores o secuaces de los desvaríos revolucionarios; raza indomable de guerreros, no puede tolerar que en sus alcázares bravíos ondee jamás el pabellón del invasor. Y el espíritú de patria, al flamear imponentes en los enardecidos pechos de aquellos nuestros antepasados lograron hacer cono por ensalmo de cada gallego un soldado, de cada soldado un héroe, de cada combatiente un vencedor”
Que sí, que está muy bien; pero me da a mí, que más por la religión le tendrían ganas a los franchutes por quemar sus casa, violar a sus mujeres y demás tropelías.
Y poco más, es un libro breve que se lee en dos tardes como mucho. Así que si vives por ésta zona y quieres saber que hicieron los que vivían aquí que tú (los de mi parroquia les hicieron una masacre en un molino a los franceses) es una buena opción; así sabrás como se las gastaban los gallegos de aquella época, que echaron a patadas al invencible ejército francés comandado por Soult y Ney, los oficiales predilectos de Napoleón, de éstas tierras.
Enlace | Batalla de Puentesampayo
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