El Ejército perfecto
Para conquistar el mundo por la fuerza hay quien desearía tener un ejército de robots, otros preferirían un ejército de clones a lo “Star Wars“, mientras que otros preferirían tener miles y miles de diminutos Chuck Norris.
Pues todos ellos se equivocan; estoy absolutamente convencido de que el día que me decida a conquistar el mundo formaré un ejército de HOYGANS que arrasarán todo lo que pillen a su paso. Sólo de imaginarlo me pongo hasta cachondo.
Y es que son todo ventajas: soldados leales, cortos de mente (ideal para mandarlos a misiones suicidas sin que protesten) y abundantes en número. Podrías reunir varios millones de peones en un visto y no visto. Además, es imposible que los vuelvan contra ti lavándoles el cerebro (ni siquiera con lejía de esa que no amarillea la ropa); ya que por todos es sabido que la mente de un HOYGAN es como un CD-R virgen; una vez que grabas algo en él ya no lo puedes cambiar o borrar; tienes que tirar ése y pillar otro o aguantarte. ¡¡Todo son ventajas!!
Que se ponen enfrente miles y miles de soldados… fácil, les dices a tus tropas que detrás de esos soldados hay “IPODS Y PELIS DE STAR WARS GRATIS” y que si se cargan a los tipos esos que hay en medio se lo enviarán todo a su MSN.
Y las columnas de trolls avanzarían por el campo de batalla ensordeciendo al enemigo con sus gritos de batalla: “CACHA LA WEA MAN!! GRASIAS DE HANTEBRASO, TE VOY A JUANKIAR EL MESENLLER!!” El enemigo, desmoralizado, no entendería ni una sóla palabra y tendría que correr. Da igual que con cada cañonazo se cargasen a 20 o a 30, otros tantos ocuparían su lugar impulsados por haber malinterpretado mal el post de un blog. La victoria de un HOYGAN es sólo cuestión de tiempo; así lo refleja el teorema de San Pitágoras (patrón de los catetos).
Y si mezclas HOYGANS con religión saldrían unos seres tan potencialmente peligrosos que da miedo sólo de pensar las maldades que se podían perpetrar. Es el sueño de todo tirano. (Éstos días ha habido una curiosa mezcla de HOYGANismo, LHC, cristianismo y alarmismo barato, como bien reflejan Manueru y Sparkster en dos ocasiones)
Sin embargo, podemos estar tranquilos, aún en el supuesto que tal cosa ocurriese derrotarlos es fácil; podríamos proteger todas y cada una de las ciudades del mundo poniendo a las afueras unos cartelones enormes que pusiesen (lo más grande posible, para atraer su atención):
2 + 2 = ¿?
Cuando esas horribles máquinas de destrucción masiva avanzasen leerían mirarían aquello y al intentar descifrar semejante jeroglífico sus cerebros se recalentarían hasta los 253º Celsius, estallando sus vacíos cráneos y provocando una reacción en cadena que destruiría todo el batallón. De hecho, hay estudios que afirman que de cada 10 HOYGANS fallecidos en 2007, 5 son la mitad al menos 6 fueron a causa de entrar en contacto con una operación matemática.
Curiosamente, éste fenómeno conocido como evaporación masiva de masa encefálica produce el mismo ruido que las palomitas de microondas, algo cuya causa los científicos aún no han podido determinar por culpa de ésos estúpidos ecologistas que se oponen a la experimentación con HOYGANs.
Que os quede claro que todo lo que aquí os cuento ocurrirá, y lo sabéis. Sólo es cuestión de tiempo.

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