Vampiradas
No sé vosotros, pero yo ya estoy hasta las narices de la moda que empezó con la peli innombrable ésa de los vampiros adolescentes que consiste en meternos hasta en la sopa vampiros y hombres lobo, con los tópicos de siempre. Que un poco está bien, pero ésto es excesivo.
Porque si siempre comento lo repetitivos que son los anuncios de detergente en los que llaman a la puerta de una señora para intentar que cambie de detergente a uno que “lave más blanco“, lo cierto es que la mayoría de pelis sobre vampiros no se quedan a la zaga. Siempre hay un vampiro que aparentemente, al margen de ser una criatura que se alimenta de la sangre de seres humanos, es buena gente y va y se enamora de una mujer normal que siempre es un poco marginada social y bla bla bla no podemos estar juntos bla bla bla la sociedad no nos entiende bla bla bla. Una putísima mierda hoyga.
Si además mezclamos eso con los géneros más variopintos nos pueden salir las paridas más horribles que nos podemos imaginar. Aunque confieso que a un “CSI: Transilvania” con Steve Buscemi haciendo de una especie de Horatio vampírico no le pondría pegas. Pero tendría que hacer lo de las gafas de sol, eso es innegociable.
En fin, esperemos que sea otra moda pasajera que acabe pronto, como ocurrió en su día con los dinosaurios o los templarios. Pero mientras esperamos, os dejo con la única pieza artística relacionada con la temática vampírica que no me produce urticaria mental; me refiero, como ya os podéis imaginar, a esa joya titulada “Drácula ye-ye” del inigualable Andrés Pajares.
Soy moderno / soy eterno / y lo estoy pasando bien
Soy vampiro / con melena / soy un drácula ye-ye
Enorme Pajares.
PD: En efecto, el único propósito de la entrada es colaros con calzador este temazo, pero se merece ésto y más.
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