Imperial Glory: Jugando a ser Napoleón
Hoy me gustaría hablar de uno de los juegos para PC que más me ha gustado dentro del género de estrategia: “Imperial Glory” No es ninguna novedad en el mercado, es del 2005. Segurmamente podáis encontrarlo camuflado entre la morralla platinum del Carrefour.

Viene a ser un Total War en la época napoleónica (por ahi se le conoce como Napoleon Total War). Al meollo; trae varios modos de juego:
- Partidas rápidas: eliges la composicion de tu ejército, el del enemigo y el lugar donde se celebra la batalla.
- Batallas históricas: como Austerlitz, Waterloo, etc. Las grandes batallas que decidieron el destino de la vieja Europa.
- On-line.
- Campaña: el acabóse… hay dos tipos; la modalidad por tiempo limitado en la que gana el que consiga más “puntos de gloria” en 25 años (yo nunca la he probado, o conquisto TODO el mundo o nada) y el modo de Victoria Total en que se debe conquistar todo el mapa para vencer.
El modo de juego no tiene demasiada complicación. Tenemos dos pantallas: el mapa por un lado y las batallas.
En el mapa administramos el Imperio: construimos edificios e infraestructuras, investigamos nuevos avances de la ciencia (de esa época, claro está) que a su vez nos permiten construir nuevos edificios. Pero todo está simplificado para no distraer la atención. El mapa recuerda a una partida de “Risk”: cada tropa esta representada por una especie de soldado de plomo que representa la graduación del oficial al mando de dicho ejército. Un puntazo del juego es que entre los nombres de los oficiales (de los primeros que conseguimos al menos, están ciertos “ilustres” de la época… Es una gozada ponerse a invadir Austria (por ejemplo) con un ejército liderado por un tal General Bonaparte. Aunque luego los nombres van degenerando hasta encontrarte con algún capitán Muhammad Ali (reclutado en Marruecos). Desde el mapa también reclutamos nuestras tropas y podemos acceder a otros aspectos del juego:
- El árbol de tecnologías: donde vamos avanzando gracias a los puntos de ciencia (su producción se aumenta construyendo escuelas y universidades) y una vez qe hayamos investigado suficientes tecnologías avanzaremos de era tras escoger que sistema político queremos instaurar en nuestro Imperio.
- La ventana de Quests, son como pequeñas pruebas… se desbloquean investigando tecnologías y son una serie de requisitos que al ser superados antes que nadie te otorga recompensas (como por ejemplo, recuperar el número de bajas, construcciones gratuitas de algún tipo de edificio, sabotaje de rutas comerciales de algún país enemigo, etc…) que bienen realmente bien si eliges el momento adecuado para cobrarlas…
- El modo comercial, desde donde decides que rutas comerciales ampliar, cuales crear, etc.
- La ventana de diplomacia: de como te desenvuelvas en ella dependerá en gran medida cuantas batallas tengas que dirigir. Puedes acordar:
- Permisos de paso (para atravesar con tu ejército un territorio sin que se considere invasión, es útil para aparecer donde no te llaman, por ejemplo para invadir Rusia desde Turquía tras haber desembarcado en Marruecos y cruzado el norte de África)
- Coaliciones con algún país “amigo” para ir contra otro más fuerte.
- Declarar guerras formalmente (también puedes plantarte en el territorio a las bravas, pero eso dañará la imagen del Imperio y el resto de países te odiarán un poco más… aunque como dijo alguien una vez:
- Lograr tratados de paz, para cuando las cosas se ponen mal o para putear a los “grandes”.
- Solicitar/prestar ayuda militar.
- Matrimonios de estado (a esta tampoco llegue, siempre conquisto el mundo antes de que mi heredero alcance la edad necesaria).
- Acuerdos comerciales entre países.
- Mejora de relaciones (“pasar la lengua por el culo de otro país” metafóricamente hablando en forma de donación económica para mejorar la imagen externa)
- Las estadísticas para intuir a quien le puedes zumbar y a quien no.
En total, hay 4 tipos de recursos: oro (aumenta con edificios comerciales), materias primas (minas, aserraderos…), población (aumenta si hay comida suficiente, sanidad) y comida (granjas, etc). Esos recursos son necesarios, para comerciar, reclutar y construir edificios.
Y luego están las batallas; las puedes simular (a veces salen resultados extraños) o dirigir a tus propias tropas logrando auténticas masacres…

Y ahora mismo probablemente estés pensando: Y que? si es como otro juego cualquiera…
Pues no, la grandeza del Imperial Glory reside en sus pequeños detalles; como por ejemplo que 190 españoles paren en seco a 600 prusianos; o que 15 piezas de artillería y 36 húsares (caballería) en una colina detengan a 500 turcos con bigote. Y ese es el gran punto del juego: el dominio del campo de batalla, saber aprovechar el terreno para obtener ventaja y sorprender a la IA del enemigo (aunque debo decir que ya en nivel fácil, la IA nunca repite planteamiento, siempre intenta algo nuevo y se empeña en atacar por donde menos te lo esperas… Además puedes ocultar a tus hombres en casas, granjas, trincheras, barricadas, bosques…

Por si eso no fuese poco, también podemos realizar batallas navales con fragatas, corbetas y buques de línea al más puro estilo “Master & Commander”; aunque hay que admitir que es la parte más complicada del juego, especialmente si tienes que dirigir más de un barco… más de una vez he perdido media flota por colisiones entre barcos.
Pero para mi gusto el punto fuerte del juego son los cañones. Con unos cuantos y unos cuantos hombres por delante en una colina puedes derrotar al número que sea de enemigos… Se dividen en dos grandes grupos: los obuses o cañones contra edificios (tonterías, si tienes 5 o 6 haces una masacre igual) que disparan describiendo una parábola y los cañones propiamente dichos que disparan en línea recta (si haces zoom y ves como uno de esos alcanza un batallón enemigo pensarás que eres mala persona por provocar semejante carnicería). Consejo: no poner a nadie delante de los cañones o el fuego amigo te dejará sin ejército… Delante de los obuses no pasa nada. Lo mejor es ponerlos sobre una colina o un sitio elevado para que tengan más alcance.

En el juego hay dos clases de países: los imperios (Rusia, Francia, Gran Bretaña, Prusia y Austria) que son los que puedes escoger (hay un Mod para jugar con España) y los países pardillos. La diferencia es que los países pardillo se pueden anexionar pacíficamente al conseguir alcanzar el mayor nivel de simpatía y raramente inician problemas como invasiones, etc…
La anexión pacífica es una de las mejores maneras de ganar sin complicarte demasiado la vida… comercia, alíate, hazles la rosca y pronto los tendrás comiendo en tu mano y te pedirán que los acojas en tu Imperio… Para lograrlo un pequeño truco es luchar contra otro imperio en un territorio ocupado. Al liberarlo de ese imperio se te pregunta si quieres tracionar la confianza de ese país y aprovechar la ocasión para invadirlo tú o retirarte en plan “protector de la libertad y la justicia”. Si eliges la primera opción, probablemente en un par de turnos estés metido en otra guerra. Si eliges la segunda tendrás un par de países llorando de emoción y deseando formar parte de tu imperio.
Y otro gran detalle: por casualidades puede darse la situación de que estés en guerra contra una alianza formada por 1 o más imperios y varios países pardillo… si tras una batalla decides ahoracar a los prisioneros, los países pardillo se rajan y te ofrecen la paz a cambio de ingentes cantidades de dinero que aceptarás para invadirlos al siguiente turno de la forma más rastrera que permite el juego… (porque aceptemoslo… si ahorcas a enemigos que ya han sido derrotados, eres rastrero…)
Y ahi se presenta la gran pregunta: ¿una gran democracia justa alcanzará la unión de la mayoría de países o será un tirano despiadado y sanguinario el que gobierne el mundo? El campo de batalla dirá…

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