Semana de postaje V: sobre propiedad intelectual
Hace un par de meses Alex de la Iglesia era nombrado nuevo director de la academia de cine de españa. En una de sus primeras entrevistas tras recibir el cargo, comentaba lo siguiente sobre internet: (transcrito de memoria, posiblemente las palabras no fueron exactamente estas)
El futuro está en internet y tenemos que aceptarlo. Es un medio que está ahí y al que no hemos hecho el suficiente caso hasta ahora. El futuro pasa por colgar las películas en la red y que la gente las vea cuando le convenga. Pagando una pequeña cantidad, por supuesto
Ibas tan bién Álex. ¿Por qué tuviste que soltar esa coletilla Álex?. Me recordaste esas refunfuñas entredientes que suelta un niño peleón cuando pide perdón porque se lo mandan la profe, pero sigue pensando que el otro se lo tenía merecido. ¿Por qué no puedes entender la cultura libre? ¿como se puede llegar a presidir la academia de cine sin conocer el movimiento copyleft? o lo que sería más bochornoso, ¿puede llegar a presidir la academia alguien que conociendo el CreativeCommons no ve en él un modelo mucho más versátil para todos los pequeños proyectos, estudiantes de cine y directores noveles que se tienen que costear un corto trabajando en el mcdónald’s? Las obras abiertas y gratuitas ya han demostrado que pueden ser buenas, solo falta que lo reconzcáis
Estamos comenzando a entrar en un mundo hipercomunicado, y todavía no alcanzamos a vislumbrar cuanto nos va a afectar esto en el futuro. Supongamos que deseo abrir un bar y quiero un logotipo para el cartel: dentro de un par de años es posible que, mediante google translate y algun foro, sea más rentable hacer el encargo a un diseñador chino o koreano que a uno español. El diseñador chino a su vez podría valerse de algo parecido a google street view para hacerse una idea del ambiente y el aspecto de mi ciudad y conseguir un resultado tan personalizado y adaptado a mis necesidades como el que haría un diseñador local ( pero a un precio mucho más competitivo)
Este ejemplo de perogrullo muestra un escenario donde la hipercomunicación hace que, en las áreas de trabajo puramente conceptuales donde los gastos de envío son dada día más cero, nuestras posibilidades de elección aumenten de manera nunca vista. Ya lo llevamos viviendo en nuestras carnes hace algún tiempo, aunque todavía nadie lo ha planteado así: Las operadoras telefónicas últimamente ya no están en nuestro país porque sale más rentable poner un CAT en un país hispanoablante americano con salarios más bajos y pagar el coste de hacer todas las llamadas internacionales. Es posible que pronto otros sectores donde el “trabajo” no tiene realización material comiencen a deslocalizarse buscando reducir costes: Si mi ayuntamiento está digitalizado y puede hacerse todo por internet: ¿para que contratar un arquitecto español pudiendo contratar uno de la india por menos?
En este escenario donde las comunicaciones se generalizan de manera tan obscena, las leyes de la economía no van a dejar de aplicarse: Tenemos el principio de oferta y demanda, solo que ahora la oferta se ha multiplicado por diez o incluso por cien: Es natural que los precios bajaran en la misma proporción. Pues el cine, la televisión y la música no van a ser la excepción. ¿por qué se ve cada vez menos tele? pues porque ahora podemos ver series americanas, inglesas, japonesas, etc… subtituladas el día después del estreno, es decir: la oferta casi se ha decuplicado . ¡Recordad que hace tres o cuatro años las series extranjeras podían tardar un lustro en llegar! (¿no me creéis? para muestra un botón: shinchan es de 1992 y llegó a españa en el 2000: ¡Del año de las olimpiadas de barcelona!)
En un mundo donde la oferta se dispara, los precios caen. Por tanto tiene que llegar un punto en que el “precio” sea tan bajo que un mero adsense de google es capaz de costearlo. No me estoy inventando nada: páginas de torrents, mangas y series que todos conocemos llevan años distribuyendo material de buena calidad y de forma gratuita apoyados en dos pilares básicos: la voluntad de contribuir a la mejora del producto por parte de su comunidad de fans y en menor medida el costeo de hosting, dominios y etc basado en patrocinadores y/o donaciones. ¿Es que los señores portadores de los derechos de esos productos no podían haberlo hecho ellos mismos? por supuesto que si, pero prefirieron patalear como bebé al que se le cae el chupete, contanto millones imaginarios que veían flotar en el aire y que decían ser el dinero que perdían por cada descarga.
Y oiga, es cierto que estas webs a veces tienen peor calidad como subtítulos con faltas de ortografía u otras cosas. Pero esto es normal ya que son hechas por aficionados, y además es un fenómeno que tiende a corregirse ya que la comunidad tiende a señalar con el dedo los fallos sin pudor ninguno, y los fansubers que no son espabilados y no se esfuerzan en mejorar pronto se quedan atrás y sin el apoyo de la audiencia. Es por esto que este escenario, al contrario de lo que defienden las distribuidoras, favorece la libre competendia. El problema es que por una vez esta panacea económica del mercado libre se rige por la calidad y no por los ingresos.
El problema de que estos señores piensen que cada descarga hubiera sido una copia sin vender viene del desconocimiento de su propia industria. Cuando salió la radio y el disco, los intérpretes pensaron que se iban a arruinar porque nadie querría pagar el salario a un músico pudiendo comprar una copia por mucho menos. Ahora simplemente estamos viviendo otra vez lo mismo.
Yo pienso que el pago por copia estaba condenado a morir desde el principio. Me explico: La propiedad intelectual es la autoría de la canción, el derecho a recibir retribucion económica por el uso que los demás hagan de la obra. Si yo paso un disco a mp3 estoy haciendo una copia, Ctrl-A Ctrl-C Ctrl-V y ya hago dos, Ctrl-A Ctrl-C Ctrl-V y ya tengo cuatro, Ctrl-A Ctrl-C Ctrl-V y van ocho, Ctrl-A Supr y todas habrán desaparecido. El artista en su estudio no se habrá enterado de nada (a no ser que sienta una perturbación en la cartera fuerza) pero según los argumentos de estos tipos ahora mismo les debo, si el disco vale veinte eurazos, la friolera de ciento sesenta euros más.
Es más, dentro de nuestro ordenador los datos no dejan de copiarse: Del CD a la RAM, de la RAM al disco duro a través de la memoria virtual, otra vez a la ram y luego a la caché del procesador y la caché de la tarjeta de sonido. La naturaleza misma de toda tecnología digital se basa en procesos de lectura/escritura y duplicación de la información a tratar. Es subrealista defender en el mundo que vivimos que para cada copia de un archivo se debe pedir permiso al autor.
¿Por qué hemos llegado a este absurdo? pues porque estos señores miden el uso que hacemos de su obra por el número de copias que se compra. Así se ha hecho toda la vida, desde que la tecnología existe, y así pretenden seguir haciendo. Pues bien, yo afirmo que el número de copias no es un buen indicador del uso que se haga de sus obras, y que si hasta ahora se venía utilizando era solo porque no había otro, pero que a día de hoy esto ha cambiado. Para muestra de lo primero tomemos por ejemplo dos personas: uno compra diez discos idénticos para hacerse una calza con ellos y enderezar la pata del frigorífico que cojea, el otro compra una sola copia pero luego visita la ferretería y compra cable para, con un unico equipo, proporcionar música a toda su casa de 7 habitaciones. ¿Cual es el que hace un mayor uso de la obra? Pues obviamente el primero, si es que aceptamos el indicador del número de copias como buen representante del consumo de material intelectual.
Para mostrar que a día de hoy tenemos mecanismos mejores para indicar el uso que de una obra se hace, podemos fijarnos en los cantantes estrella fugaz éstos que sacan un disco con una canción famosa y siete de relleno. ¿Cuanta gente se baja las canciones de relleno en la mula? ¿no son entonces las descargas más fiables que el número de copias de un disco como indicador del uso que hacemos de una obra? Sin duda.
Me ha quedado un post muy a lo gurú cuando no era mi intención. Simplemente quería poner en un único escrito todas las cosas que voy pensando, leyendo o contradiciendo por ahí para acabar de aclararme también yo un poco.
Me queda por hablar de David Bravo (avogado experto en P2P) y también un poco del P2P (os anticipo una frase que llevo tiempo barajando: prohibir el P2P para proteger el copyright es como prohibir los coches para evitar los accidentes)y de software (los programas por ser a la vez obra intelectual y herramienta “de trabajo” tienen sus propias vicisitudes en esta historia). Pero todas estas cosas no las tengo tan claras, así que las dejaré para post posteriores (valga la redundancia
)
Es posible que haya escrito menos de la mitad de lo que debería, y lo que desearía es la mitad de lo que la mitad de vosotros merecéis… El caso es que no hace falta enfadarse, hacer ataques de DDoS a los tribunales de estocolmo, ni tirarse a quemar FNAC’s con cócteles molotov. No hace falta exaltarse, llorar ni rasgarse las vestiduras. Lo mejor que podemos hacer es continuar con normalidad con nuestras vidas, porque sabemos mucho mejor que ellos que no hemos hecho nada malo. Seguid caminando como si el “si eres legal eres legal” no fuera más que el canto de los grillos de fondo en una apacible noche de verano. No les hagáis el favor de prestarles atención, pues no es necesario, ya hemos ganado y lo sabéis, sólo ellos no se dan por enterados.
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