Los que hablan desde la ignorancia.
Esta mañana veia en el diario Atlántico
El actual Presidente de la Xunta de Galicia, Emilio Pérez Touriño, ha calificado de chiringuito la propuesta de la ciudad de Vigo para su área metropolitana, un desprecio claro y rotundo que demuestra el nivel de vejación que existe con nuestra ciudad y su entorno. Sus palabras dejan clara la diferencia de trato y consideración entre la Galicia del norte y la del sur, lo que significa ciudades de primera y de segunda, o lo que también podría entenderse como el miedo a crear monstruos urbanos e industriales que no acepten la mediocridad política de quien se atreve a hablar en ese tono. Habría que preguntarle al señor Touriño si acaso su sueldo y el de los integrantes de su equipo de gobierno lo paga exclusivamente la Galicia del norte, en cuyo caso habría que pedirle explicaciones para saber a dónde va a parar nuestro dinero, o, por el contrario, si a la hora de pagar somos todos iguales, por qué razón no lo parecemos —ni lo somos— en el momento de aplicar la razón y darnos lo que justamente nos corresponde.
Según la Real Academia Española —lo que popularmente y a pie de calle se conoce erróneamente como Real Academia de la Lengua—, la palabra chiringuito significa “quiosco o puesto de bebidas al aire libre”, un tipo de negocio que no tiene demasiada envergadura. Además, en algunas zonas también puede significar “chorrito menudo”, algo que también suena a poco importante. En definitiva, un auténtico e inexplicable desprecio.
Lo temible es que este vilipendio se produzca en fechas preelectorales, cuando todos los partidos políticos prometen lo que luego quizá no puedan cumplir. Por este motivo, la ciudadanía viguesa se pregunta qué calificativo —tal vez sería mejor hablar de burla— se atrevería a utilizar si no estuviera condicionado por la proximidad de las elecciones. ¿Será realmente consciente de las posibles consecuencias de sus palabras? ¿Estará nuestra política en buenas manos? ¿Estamos sufriendo las consecuencias de una lucha de intereses políticos entre nuestro ambicioso alcalde las autoridades de la Xunta?
Vamos por partes.
- Primero: Si se tarda la tira de años en negociar el área metropolitana, y aún están tirándose los trastos a la cabeza. La negociación ha sido un chiringuito y punto. Jugar a tergiversar las palabras de Touriño extendiendo a todos los vigueses una descalificación que se hizo hacia un proyecto concreto (que puede merecerla más o menos, up2u) en un momento concreto me parece de un partidismo que apesta.
- Segundo: ¿La Galicia del norte y del sur? ¡por favor!, eso ya roza el absurdo. Sepan señores que vengo de “A Mariña Lucense” comarca más al norte no puede haberla, y más maltratada por las administraciones (todas las que hubo) tampoco. Las autovías dan un rodeo evitándonos al ser construidas. Se tarda dos horas en tren en recorrer los 70 quilómetros de costa de Lugo. NO hay servicio de transporte público, ninguno.
- Están poniendo internet rural para que llegue a los lugares recónditos. Bueno, pues en mi casa ni siquiera eso van a poner. Cierto día que llamé a una ambulancia tuve que guiar al médico con el móbil durante 10 minutos para que llegara a mi casa por las carreteras secundarias (que son las únicas que llegan a mi concello); no quiero pensar lo que hubiera pasado de ser una urgencia de las gordas.
Y aún así creo que estamos en jauja, pues hay lugares peores a lo largo y ancho de Galicia. Sobre todo hacia el este, donde las montañas son más altas y todas las distancias se vuelven más largas.
¿Y a mí me vienen hablando del la Galicia de las dos velocidades, pretendiendo ser una minoría marginada a la que nadie da lo que merece? No señores, lo cierto es que sus ciudades se boicotean a sí mismas, pues están podridas por dentro. Vigo, Coruña, Ferrol… todas ellas.
Podridas de fashion-neohippies cabezahuecas que se tatúan al ché en el hombro derecho y una esvástica en el izquierdo, porque “mola”. Podridas de ultraliberales para los que la ley es el rasero por el que se miden sus actos, y como tal lo importante no es no pasarlo, sinó que no lo parezca. Podridas de gordas viejas pretenciosas que a los dos días de jubilarse vendieron la finca de la aldea y se compraron un piso. Se olvidaron de toda su vida anterior y se dedicaron a pretender haber sido Señoritas toda la vida. Enseñando el buen castellano a sus nietos:
Néno, ayúdacheme que no doy hecho.
Me tiene hasta los cojones toda esa morralla empresarial. Toda esa topología de nexos de unión de cogeduras de huevos. El gobierno coge por los huevos a Caixagalicia. Caixagalicia coge por los huevos a La Voz de Galicia. Y oh sorpresa, La Voz de Galicia coge por los huevos al gobierno. El árbol se enrama hasta cada pequeño estafador de este puto país. Al final todos se obligan entre sí a darse besitos (la opción claro es perder los huevos) y los que pringan son siempre los mismos: los que cotizan, los que declaran, los que informan, los que solicitan con formulario en vez de pedir al amigo… Y todos los que intentamos hacer las cosas medianamente bien para pasar por esta vida sin pena ni gloria y con los propios huevos en la mano y no otros.
Lamento haberme propasado tanto. Pero lo de pretender hacer pasar a Vigo por zona menospreciada por la administración me ha asqueado sobremanera siendo de donde soy. (Y sin embargo algún vigués habrá que en las elecciones decida su voto en base a esto, en fin…)