Negar la evidencia
El pasado mes de Marzo, se cumplió el tercer aniversario del atentado terrorista en Madrid que segó la vida de tantas y tantas personas que acudían a sus respectivos trabajos en tren como cualquier día.
Hoy, tres años y unos pocos meses después, me he encontrado en con que en las noticias todavía se trata el tema, por el simple echo de que un grupo de personas no asume la derrota de la opción política de la que es simpatizante; me explico:
Como todos sabeis, tres días después del atentado, se celebraron las elecciones generales, saliendo elegido presidente José Luis Rodríguez Zapatero en decrimento del candidato de la derecha española Mariano Rajoy. Hasta aquí todo lógico, si no fuese porque desde el momento en que el partido popular supo que perdía el poder que tenía hasta entonces, se dedicó a justificar su derrota dejando claro que el terrorismo le había dado la vistoria al rival político. Si ya esto de por sí es indignante e insultante para todos los españoles que no confiaron su voto al partido antes nombrado y para el propio partido vencedor, aún resulta más siniestro que durante toda esta legislatura, la oposición hecha por estos elementos, que se consideran capaces de gobernar, ha sido la de la negativa porque sí y la del empleo de algo tan serio como el terrorismo para beneficiarse e ir confundiendo al ciudadano hasta el punto de asegurar que no votar a su partido es votar al terrorismo.
Pero esto no acaba aquí, han utilizado el atentado del 11-M, el más sangriento de toda la historia de España, transformando la historia a su gusto, para que el juicio por dicho atentado se alargue en el tiempo, el modo, muy sencillo: asegurar que ETA está en el ajo.
Esta hipótesis que casi no merece ni ser llamada así; es “el cuento” con el que la derecha se sostiene y ha logrado que aún a día de hoy se siga con el juício. Su objetivo está casi conseguido, es ni más ni menos que mantener en actualidad un atentado de hace cuatro años, hasta las próximas generales, y así de manera sucia y rastrera emplear dicho tema, que gracias a ellos seguirá por entonces de actualidad, como una de las armas para arrebatar el poder al rival político.
El partido popular ha logrado por medio de sus argumentos crear dos terrorismos, el que les conviene y el que no. El que les conviene es el de ETA, porque es más cercano a todos los que votan y si consiguen hacer creer a la población que tuvieron que ver en el 11-M una gran parte se pondrá de su lado. El que no les conviene, es el terrorismo islamico, porque es el causado por ellos con sus alianzas políticas en el extrangero en su época de poder, y sus actuaciones militares en otros países, porque, si amigos, España hasta el 14 de Marzo de 2004 estaba en guerra, aunque no lo quisiesen reconocer, y casi no lo notaramos por la debilidad del rival. Eso sí, el 11 de Marzo este “débil” rival atacó haciendo un daño que en comparación con el que sufren ellos en su país es ínfimo.
Con todo esto no justifico ningún tipo de terrorismo, condeno todo terrorismo, dejando claro que para mí tanto tiene de terrorísta poner bombas en lugares públicos como acudir a un país y bombardearlo. Condeno a todo aquel que emplee el terrorismo como arma electoral. Condeno a quien le conviene que, ante un acto terrorista, los causantes sean unos y no otros, porque entonces ellos son parte del terrorismo. Mentir, engañar, aprovecharse del dolor y la confusión de quien ha perdido a gente querida en algún atentado es terrorismo. Pretender posicionar a las vícitmas del terrorísmo políticamente es algo terrible, porque se está excluyendo a las otras opciones políticas de lo correcto y pacífico.
Visto lo visto, lo mejor será esperar a que algún día tengamos en este país una derecha digna.