Cómo tendría que ser mi funeral
Aprovechando que Manuls nos ha contado hoy como tendría que ser su boda; yo voy a contaros como sería mi funeral, que es una cosa que desde hace unas semanas vengo pensando bastante (cosas raras que tiene uno).
En primer lugar, nada de enterrarme bajo tierra, que eso de que haya una lápida con nombre para que quien me eche de menos vaya allí a llorar y a dejarme flores me da muy, pero que muy mal rollo. Se siente, haberme disfrutado en vida. Como no creo en reencarnaciones ni cielos, infiernos o demás historias (la vida es como una partida de videojuegos sin trucos ni vidas extra, si te mueres te jodes, GAME OVER); así que pienso dejar por escrito que se me incinere.
Otra cosa que tengo clara es que no quiero ninguna ceremonia religiosa ni la presencia de ningún sacerdote/reverendo/chamán/gurú/curandero en menos de 500 m a la redonda. En su lugar, una mesa con un catering para que los asistentes se tomen unas tapas y unas copas y si quieren que cuenten cualquier anecdota relacionada con mi persona (que no es que tenga un excesivo interés en ser la temática central de la reunión, pero es que es mi funeral copón). Además, alguien se ocupará de requisar a la entrada todo tipo de teléfono móvil, PDA, etc. que pueda empezar a sonar durante mi funeral. Porque pongo al capitán Haddock como testigo de que si durante mi funeral escucho un maldito politono volveré desde el más allá (aunque no crea en ello) sólo para atormentar a dicha persona durante el resto de su existencia.
Y como fin de fiesta, al más puro estilo película bélica hollywoodiense, que cubran mi féretro (una caja simple, como las de las pelis de vaqueros; que como único detalle llevará grabado “Himliano” con la tipografía Georgia) con la bandera de Gondor, que es la única bandera con la que autorizo que me represente, como ya sabéis; y que me metan en la pira/horno/barbacoa mientras suena de fondo “Stairway to Heaven” de Led Zeppelin.
Después lo que hagan con las cenizas me la trae bastante floja, el que quiera llevarse un puñado para abonar la huerta (porque la ceniza para eso es cosa fina) es libre de hacerlo si así lo desea. Había pensado en dejar por escrito que se montase una pequeña churrascada tras el funeral (por aquello de que el churrasco es mi plato favorito) pero considerando que se acabará de quemar mi cuerpo igual es un poco macabro de más que se sirva la comida de un cerdo a la brasa. No porque haya a quien le pueda parecer mal; sino porque algún cabrón podría decir que comió cerdo a la brasa después de ver como quemaban a un cerdo muerto; y va a ser que no.
Un saludo.
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