De cuando casi me convierto en el líder de una banda de escolares asesinos

Escrito por Himliano, el 05/08/2009 20:45.5 comentarios.

Durante todo mi paso por primaria en el colegio me acompañaron practicamente siempre las mismas personas; y entre todas ellas, destacaba, sin duda alguna, el “Rey de los retardeds“; una infame alimaña que ostenta el título de ser la persona más imbécil, burra y gilipollas que he conocido en lo que va de vida (y dudo de que alguna vez alguien lo supere).

Para que os hagáis una idea, os diré que una vez me pidió ayuda para rellenar las fichas de clase:

- A ver si me puedes ayudar, porque tengo que rellenar ésto y hay un dato que no sé.
- A ver, ¿qué te falta?
- Me falta éste de “Fecha de nacimiento”, que no me lo sé.

FLI – PA.

- Tranquilo, que la voy a adivinar. ¿Que día cumples años?
- [Tal_día]
- Entonces tu fecha de nacimiento es [Tal_día] de 1987.
- ¿Seguro? ¿Cómo lo sabes?
- Es que soy muy listo.
- Buah, tío; sí que lo eres.

FLI – PA x 2

Bueno, creo que ya os hacéis una idea de lo listo que es el elemento en cuestión. Mi teoría es que proviene de una larga estirpe de incestos consecutivos entre hermanos; no creo que la naturaleza pueda lograr un especimen así por sí sola. De todos los años que compartimos clase, creo que sólo hubo dos cursos que no hiciese un 100% de suspensos (de vez en cuando aprobaba gimnasia educación física). Y paradógicamente se plantó en el instituto, en 2º de la ESO con la misma edad que yo y sin repetir ni un maldito curso. Algo que a día de hoy sigo sin comprender.

En nuestra clase había tres grupos diferenciados; los deportistas, casi la mitad del total, grandes practicadores del deporte en general y el fútbol en particular; los artísticos, grandes amantes de la música, los bailes en los cutre-festivales del colegio y varias cosas más; y por último el grupo formado por mí, mi estatus de tío-molón y empollón a partes iguales y mi pedestal de marfil.

Está mal que lo diga yo mismo; pero en mi clase mandaba. No de una forma directa ni interesada, sino más bien en plan “soy tan molón que hago como que os ignoro para manipularos más cómodamente“; pero imponía mi total supremacía:

Lider de los deportistas: – Hoy en el recreo vamos a jugar a X.
Lider de los artísticos: – Que te lo has creído, jugaremos a Y.
Himliano: – Sois unos pringaos. Lo que mola es jugar a Z.

Y se jugaba a Z porque lo decía el príncipe. Y punto.

Pues en un momento dado, el especimen éste, conocido en éstos lares como Fujimono (bautizado de ésta forma por el entrenador de fútbol del equipo de la parroquia, después de que dejase colgado en un árbol un balón de fútbol al intentar liberar otro balón que había colgado él mismo previamente); intentó convertirse en el líder de ambos grupos; cosa que no consiguió.

Así que supongo que por eso empezó durante una temporada muy larga a tocarme las narices. Un buen día, tras mandarlo a tomar por saco multiples veces durante un recreo, decidió entrar dentro de mi rango de tiro y le calcé la BOFETADA ÚNICA, una bofetada para amansarlos a todos, mandarlos al suelo y sumirlos en las tinieblas. El golpe más potente que he utilizado en toda mi vida; desde entonces procuro medirme un poco más, porque aquello fue absolutamente desproporcionado. No en vano, se la dí tan fuerte que la mano se me hinchó tanto que pensé que tendrían que amputármela.

El gichopiro éste empezó a llorar como una nena y fue a chivarse al profesor de guardia; que como no se lo creía, me interrogó:

- Mira, que me ha dicho el Fuji que le has zurrado.
- Sí, es cierto.
- ¿Seguro? Porque si me dices que es mentira te creo.
- No, es cierto, le he dado bien y como se me ponga a tiro de nuevo le calzo otra.
- ¿Pero seguro que es cierto? Porque si me dices que no has sido tú me lo creo y lo castigo a él por mentir.

(Cuando os digo que yo era el Príncipe no lo digo por tirarme un farol)

- Que sí, que es cierto, que he sido yo.

Ya lo decía Ali G: Hay que ser legales.

- Bueno, pues te tengo que castigar entonces. Arrímate a esa pared hasta que acabe el recreo.

Calzar una bofetada épica; 4 minutos de castigo. Ver a un notas llevando la marca de tu mano en la cara durante 3 días, no tiene precio.

Durante una o dos semanas, el individuo de marras anduvo manso y dócil que daba gusto; pero cuando el recuerdo de la bofatada se desvaneció volvió a darme la vara de nuevo. Hasta que llegó aquel día.

Como en mi clase éramos bastante raritos, a veces nos daba la venada de quedarnos en el aula y no salir al patio; y como generalmente nos portábamos bien, pues a veces ni nos mandaban a un profesor a tenernos vigilados. Estábamos un buen día de ésa manera cuando viene el retarded a tocarme las narices de nuevo. Tras recordarle un par de veces la tremenda bofetada el tipo seguía montado en la burra. Así que tras soltarme un “¿Y qué vas a hacer, payaso?“, me encendí como una cerilla y me puse de pie como un rayo mientras grité:

- Todos!! Agarradlo, ahora!!

Para mi sorpresa, todo dios dejó lo que estaba haciendo y agarraron al jicho inmovilizándolo. Tras flipar un poco por lo rápido que habían obedecido todos, me lo creí y empecé a dar más órdenes:

- Vosotros agarradlo por las piernas y vosotros por las manos!! Tú y tú abrid las ventanas!
- ¿Pero que te crees que vas a hacer, payaso? – el tipo se estaba partiendo de la risa (de momento).
- Subíos a unas sillas para llegarle bien a las ventanas; cuando cuente tres lo tiramos fuera.

Ahí el notas se quedó todo pálido y dos o tres de los que estaban en el aula se acojonaron y se piraron corriendo. En cuanto empezamos a balancearlo a la altura de las ventanas (había como 4 metros hasta el suelo; poco, pero suficiente) me puse con la cuenta.

Conté uno, y el pavo empezó a suplicar que no lo tirásemos, que se iba a portar bien.

Conté dos y rompió a llorar.

Ahí fue cuando me acojoné de verdad; porque aunque yo lo estaba haciendo de coña, los 4 que lo tenían agarrado realmente querían tirarlo por la ventana. Si hasta había un grupo que estaba gritando a todo trapo TIRADLO!! TIRADLO!!.

Ordené bajarlo y recuerdo que le dije al tipo que no volviese a tocarle las narices a nadie, porque a la próxima lo tiraríamos de verdad.

Aquel día aprendí una lección muy valiosa sobre la humanidad:

No importa lo loco que estés; siempre habrá alguien aún más loco que te seguirá ciegamente.

Un saludo; y portáos bien en los comentarios o me veré obligado a tiraros por la ventana.




¡¡ 5 comentarios, que no decaiga la fiesta !!


  •  
  • gravatar Nesta
    05/08/2009 | 23:23

    Una historia epica, me he descojonado con la BOFETADA UNICA. En mi colegio tambien habia un infraser, el Maikel. ALgun dia escribire un post sobre este personaje.
    (Se ma han jodido las tildes en el teclado)

    ResponderResponder

  • gravatar vidalpascual
    06/08/2009 | 0:03

    Dios!! Cada día eres más crack!! Me he reido hasta hartarme, casi tanto como con las historias de Wardog, fíjate lo que te digo!

    ResponderResponder

  • gravatar Elrohir
    06/08/2009 | 13:54

    eres un fuking crack.
    (posteando desde o mobil dun colega de proba)

    ResponderResponder

  • gravatar Sparkster
    07/08/2009 | 11:06

    “No importa lo loco que estés; siempre habrá alguien aún más loco que te seguirá ciegamente.”
    Y si no, mira Hitler xD
    Great.

    ResponderResponder

  • gravatar Guti
    11/08/2009 | 10:46

    Jajajaja Gran Post, Puiden rirme hasta cansar!!! De pequeno apuntabas a lider!!

    ResponderResponder

Cada vez que comentas, mato a
28 HOYGANs y 23 EMOs

¡Comenta, insensato!

Y tú, ¿que opinas?

Datos de usuario

Texto del comentario



Enviando tu comentario aceptas la responsabilidad sobre tus palabras.
Los campos marcados con un asterisco (*) son obligatorios.
Puedes seguir los comentarios a través del feed RSS 2.0.