Reflexión dominguera
Estaba hace una hora en el excusado (a.k.a. Giñódromo) cuando he tenido una especie de revelación; y como es bastante curiosa y bastante freak, me apetece compartirla con todos vosotros, fieles lectores (sí, me refiero a vosotros, los seis de siempre). Ahí va mi pequeña perla de sabiduría:
Las ovejas son open source pero los seres humanos no lo somos.
Ahí queda eso. ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo?
Pero vayamos a la explicación del asunto; porque decir algo y que se tenga que sostener porque yo lo diga es de pretenciosos. Para que algo pueda ser considerado de código abierto debe cumplir una serie de premisas:
- Libre redistribución: las ovejas pueden ser regaladas o vendidas libremente; en cambio, las personas no (afortunadamente para nosotros los humanos).
- Disponibilidad del código fuente: el código fuente debe estar incluido u obtenerse libremente. Se cumple para las ovejas; para los humanos se cumple parcialmente, porque aunque el código venga incluido, para obtenerlo se suele necesitar una autorización judicial.
- Trabajos derivados: la redistribución de modificaciones debe estar permitida. Bueno, para los humanos ésto no está permitido, ni aunque fruto de las modificaciones te salga un superhéroe. En cambio, si modificas una oveja y te queda algo apañado hasta podrías ganar el premio Nóbel.
Así como podréis ver, las ovejas son Open Source y los humanos no. Un duro golpe para nuestra autoestima. Aunque ahora algunos pastores se sentirán orgullosos porque se tiran a algo que es “Open source”
Ahí queda una reflexión dominguera realizada recién levantado. Como dice mi padre: “Lo tuyo no es normal”