Series que marcan: “Magnum, P.I.”
Hay varias cosas que recuerdo muy a menudo de mi niñez: un coche que tenía a pedales con el que emulaba a Carlos Sainz cuesta abajo (hasta que un día emulé a Takuma Sato, me acojoné y no volví a montarme más), el primer perro del que pude decir que sí era amigo del hombre y, como no, las meriendas. Aquellos bocadillos de pan con chocolate o nocilla que me tomaba mientras veía series tan míticas como “El coche fantástico“, el mítico “McGyver” y una de mis favoritas de la que os voy a hablar ahora:
Magnum, P.I.
Ésta era la intro que ya te iba metiendo en el ambiente mientras le metías los primeros mordiscos al bocadillo. Todo ello gracias a la cortesía de la TVG, que por mucho que nos quejemos nos ha proporcionado a una generación joyas como “Dragon Ball“, “Granjero último modelo” y otras muchas. Además, la intro de la TVG tenía un plus de fulerismo añadido; porque al mismo tiempo que ponía en la pantalla “Magnum” el tipo que le daba voz a Higgins gritaba “Magnum”, lo cual no deja de ser una gilipollez, ya que Magnum se lee tal cual… Nunca entendí aquello.
Volviendo a la intro, no me negaréis que es una intro que ya te da ganas de ver el resto; empieza con unos acordes de guitarra eléctrica mientras vas viendo un helicóptero, un tío con bigote en un Ferrari, otro tío con bigote haciendo Kung Fu o algo similar, el primer bigotudo con una pistola haciendo el cabra por el monte y muchas cosas más… y quieras que no, te dejaba tan flipado que tenías que ver la serie. La serie en sí no estaba mal, es más, en mi opinión estaba bastante bien.
El argumento era bastante sencillo: Tom Selleck interpretaba al bigotudo Magnum, un detective privado (de ahí lo de P.I., “Private Investigator”, que más tarde pillaría al fin) que vivía en Hawai, se pegaba una vidorra en una mansión e iba a todas partes en un precioso Ferrari Rojo. Sin embargo, ni la casa ni el coche eran suyos; sino que pertenecían a un famoso escritor al que supuestamente Magnum había ayudado en el pasado y por eso le dejaba pegarse la gran vida en su casa de Hawai.
Aún así, para Magnum la vida no era un camino de rosas, porque en la misma casa vivía el señor Higgins, el cuidador de la mansión; un señor inglés bastante cuadriculado al que Magnum siempre le protestaba porque le “estaba cortando el rollo”. Pero había que hacerle caso porque el tipo tenía a Zeus y a Apolo; dos dobermans, o dobermanes o como se diga, amaestrados que acojonaban lo suyo (a mi me acojonaban bastante y eso que yo los veía por la tele) y que usaba para pararle los pies a nuestro bigotudo amigo.
¿Pero Magnum sólo se pegaba la vida padre? ¿No decías que era investigador privado?
Pues sí, pero además de fardar de Ferrari e intentar ligarse a toda mujer que se ponía a tiro, también tenía tiempo para resolver los casos que le encargaban, ayudar a la policía de Honolulu (me encanta éste topónimo) y de vez en cuando meterse en fregados autonomamente, es decir, por cuenta propia. ¡Toma ya! Para que veáis que si uno se organiza da tiempo a todo.
En sus aventuras no estaba sólo, le ayudaban sus coleguitas Rick y TC; a los que había conocido en la guerra de Vietnam (he aquí tres militares que no volvieron zumbados de aquella guerra). Rick trabajaba de camarero en un hotel y tiene el papel del típico charlatán simpático de las series americanas. A mi hoy en día me recuerda bastante a Glenn Quagmire (sólo que no tan salido). TC era un piloto de helicóptero que se ganaba la vida llevando a la gente de isla en isla en plan “taxi volador“. Creo que no hará falta que os diga que cuando no iban en el Ferrari iban todos en el helicóptero. Incluso Higgins, cuando se portaba bien y no les cortaba mucho el rollo, participaba de las aventuras.
Como ya os he dicho, la serie es muy entretenida, mezcla acción con suspense, con un poco de drama a veces pero sobre todo, con mucho humor. Si nunca habéis visto un capítulo de Magnum os recomiendo que acudáis a algún videoclub o lo busquéis en vuestro P2P favorito; de lo contrario os estáis perdiendo una parte de la cultura popular de los 80 (los 90 para los que lo vimos en reposiciones de la TVG).
Y si eres de los que disfrutó en su día con Magnum y le quieres rendir homenaje, no lo dudes más y déjate bigote.