Si no sabes qué decir… culpa a la piratería
Estaba desayunando esta mañana con la radio puesta, cuando han entrevistado a Lucía Etxebarría; quien, de muy mal humor, ha venido a repetir la cantinela tan traída de que dejará de escribir por culpa de la piratería y tal y cual en una entrevista con unos argumentos y un victimismo totalmente surrealistas.
Me choca muy mucho porque viene a ser algo en la línea de las perlas de Juan Manuel de Prada, en una actitud de demonizar la tecnología y asumir la falsa premisa de “5000 personas se han bajado mi libro, de no existir internet habría vendido 5000 libros“, cuando quizás lo que debrían pensar es “qué ocurre para que la gente que le gustan mis libros no pague por ellos, qué hago o no hago para que esto sea así y qué puedo hacer para solucionarlo“.
Porque al final, por muchas vueltas que le demos, la venta de libros no es más que la venta de un producto. Si no eres capaz de hacer que la gente a la que le gusta dicho producto pague por él quizás el auténtico problema no es la piratería, quizás sea que el precio que cobras no se corresponda al valor de lo que vendes. Quizás es que lo que escribes no interesa a un número de personas suficiente como para dedicarte a vivir exclusivamente de ello (curiosamente, a pesar de la masiva piratería que denuncian sigue habiendo libros que se venden a mansalva). Pero claro, es mejor agachar la cabeza y huir hacia delante a hacer un mínimo de autocrítica.
Y digo que me choca toda esta actitud de culpar a la tecnología, porque puedo entender que alguien que vive en una imprenta, un kiosko o una librería se queje de una tecnología que es competencia directa, pero nunca entenderé que un autor se queje de ello. No me cabe en la cabeza que puedan ser tan cortos de miras. Máxime, cuando la propia Etxebarría protesta que “tarda tres años en escribir un libro, para luego recibir sólo dos euros por venta, de los cuales una parte van al gestor y a impuestos“.
Esa internet y esos libros electrónicos que tanto demonizáis os ponen al vuestro alcance una plataforma en la que el coste de distribuir vuestra obra es despreciable en comparación con el coste de imprimir y distribuir un libro físico. La posibilidad de vender más libros y más baratos que nunca y al mismo tiempo, que vosotros, los propios autores, os llevéis mucho más beneficio que antes al eliminar a gran parte de los intermediarios. Y no es una tecnología que tengáis que esperar a que llegue. Ya la tenéis ahí, ya ha llegado. Y os sacará de en medio si sois tan estúpidos de no ver el filón que tenéis delante. No viene a hacer desaparecer el libro físico, viene a complementarlo; el formato electrónico como punto de lanza y el formato físico como algo con un valor añadido (algo similar al actual vinilo en el mundo musical).
Pero claro, eso implica cambiar, innovar, adaptarse. Y eso da trabajo; y claro, es mejor quedarse en cama protestando para que te arreglen tu vida mientras te limitas a mirar. Es mejor seguir vendiendo el libro físico a 20 euros y el electrónico a 22, ¿no querías valor añadido?, pues toma DRM y demás trabas de regalo.
Como bonus track, un par de lecturas complementarias sobre el tema, para que lo veáis con cierta perspectiva:
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