Querido lector, pudiese ser el caso de que al pensar en gente con bigote sólo te viniesen a la cabeza imágenes de gente como Aznar, Stalin u otros peores cuyo nombre no diré porque no quiero que aparezca en éste blog.
El caso es que yo mismo me he dejado bigote para intentar concienciar a todo el mundo de que esos pequeños pelillos no son ni una cosa del pasado ni algo antinatural. Unámonos todos en una cruzada contra todos esos hombres menores con un cutis finísimo y reivindiquemos todos juntos el retorno del bigote.