Hola buenas somos andi y lukas los dueños de fasebuk y les voi a esplicar como que tienen que haser para criar huna aplicasion de fasebuk en primer lugar hay distintos tipos de aplicasiones Los Text de a ver cuanto sabes de $insert_shit_here. Estos te hacen preguntas del tema y luego te disen que tanto [...]
A menudo las batallitas que os cuento acaban con un final feliz para mí, haciendo chanzas sobre el malo de turno y alardeando de lo cracko que fui en esa ocasión. Quizás eso os podría llevar a tener una imagen demasiado idealizada acerca de mi deidad persona. Para que veáis que no soy más que un humano cualquiera os voy a contar la historia de uno de mis ridículos más sonados.
Así es como me siento a veces en clase; sólo, absolutamnte sólo. Arrodeado de gente a la que paso de entender y que, por supuesto, tampoco me entiende mí. Pero como al mismo tiempo también me latrae bastante floja, cuando no estoy currando en algo me voy a mi mundo mental, donde los pájaros pían, los gatos maúllan y las mujeres son tremendamente atractivas.
Hoy mientras casi todo el mundo estaba haciendo un trabajo con el Word; dada mi incapacidad pereza para trabajar en un monitor de resolucion inferior o igual a 1024×768 px yo me senté al fondo y mientras leía el correo me fui a de vuelta a mi mundo.
AVISO AUTOMÁTICO: Éste post contiene grandes cantidades de violencia verbal, moralina y testosterona de Himliano. Absténgase de leerlo si es alérgico a alguna de ellas.
Debo reconocer que nunca pensé que iba a aprender tanto éste año haciendo Formación Profesional, y no sólo sobre el apasionante mundo de la electricidad; sino también sobre mis coetáneos o congéneres; vamos, una lección sobre la esencia del ser humano español medio.
Una de las cosas que he descubierto y más me preocupa es que tengo poca paciencia con la gente incompetente; y como encima quieran tapar dicha incompetencia con excusas me pongo como una moto, pierdo los nervios y saco mi lado más desagradable, que dicho sea de paso, me avergüenza bastante.
Un lunes cualquiera, ocho y media de la mañana. Un grupo de gañanes se preparan para asistir a una clase teórica de tres horas. Hay caras de sueño; pero no hay problema; quien más quien menos ya ha planeado echar alguna que otra cabezada durante la mañana. No saben la que se les viene encima.