Están locos éstos ingleses

Escrito por Himliano, el 01/07/2009 ; a las 21:55.3 comentarios.

En su día, el amigo Elrohir ya nos comentó que los ingleses cuando se van a la guerra se comportan como unas cabras locas descarriadas; pues leyendo ayer la Wikipedia me quedó claro que también cuando se embarcan lo hacen con el mismo espíritu.

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En la Segunda Guerra mundial: ¡A mandoblazos!

Escrito por Elrohir, el 05/02/2009 ; a las 9:05.3 comentarios.

Eso es un baile, no es nada realista ¿de que te sirve tanto matarse para algo que es completamente inutil?
Si te salta un atracador en una esquina ¿le vas a hacer kendo con el paraguas?
¿Arte marcial? dime un solo caso en que puedas aplicarlo. Llamalo actividad cultural, histórica, o baile tradicional más bien
Como algunos sabréis [...]

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O canón de pau

Escrito por Himliano, el 16/09/2007 ; a las 11:02.7 comentarios.

Si sois lectores habituales de éste blog, ya sabréis que hace unos días mi ATI se quemó (una vez más las Leyes de Murphy en acción, todo este tiempo rajando de sus drivers para Linux, y justo unos días antes de que publiquen unos decentes va la tarjeta y se quema); asi que esos días, [...]

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Un ídolo de los de antes

Escrito por Elrohir, el 12/06/2007 ; a las 14:54.3 comentarios.

Hoy he descubierto a un paisano increible, se llama Ari Vatanen y es un ex-piloto de rally. Resulta que en 1988 los americanos le dijeron a este tío: “en Pike’s Peak no podrías ganarnos”.

Pike’s peak es una montaña en yankilandia, donde se celebra un rally muy peculiar:

Todo en subida, grava y tierra, desde 1800 hasta 4000 metros de altura (los coches llegan con 200 caballos menos debido a la diferencia de presión). 150 curvas, 20 kilómetros, y unos barrancos que si te caes ya no te encuentran… En esta pista los americanos eran los reyes y nunca habían sido derrotados. Pues bien, el Sr. Vatanen fué allí y les cerró la boca ¡en un 405!

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Los Navíos de Zheng He

Escrito por Himliano, el 11/04/2007 ; a las 15:54.3 comentarios.

Hace años, en mi niñez, un familiar me contó una leyenda sobre un hombre al que el Emperador de China le habia proporcionado unos barcos gigantescos para la época con el cometido de que explorase el mundo y llevase a China los inventos que se encontrase para que su pueblo pudiese beneficiarse. Cuenta la leyenda que este buen hombre regresó de su viaje muy desilusionado y contó al Emperador:

Mi señor, los mayores descubrimientos ya los hemos realizado. No hay nada fuera de China que pueda mejorar lo que ya tenemos.

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