Una mañana como otra cualquiera estaba yo tan pancho en la comisaría a punto de comerme un donut cuando nos llamaron avisando de que un autobús escolar había volcado en una carretera en medio del bosque. Varios policías salimos hacia allí, y al llegar vimos que el autobús estaba volcado sobre un costado, pero aparentemente no había riesgo de explosión o incendio.
Largos años han pasado, y poco rastro queda ya en las llanuras después de La Gran Guerra. Tiempo ha que los ancianos que aún la recordaban han muerto, y ya los descendientes de aquellos que lucharon comienzan a olvidar. Por orden del señor Datrebil, hijo de Aicitsuj, Gobernador del valle de Orud Nuin donde se [...]
[...] Faltaba poco para anochecer cuando el joven desconocido se dirigió calle abajo hecho una furia. Quemar la escuela de esa forma no iba a quedar sin castigo. Llevaban varios días buscándole y acababan de encontrarle, ¡y de que manera! A su paso la gente se volvía cuchicheando como solían hacerlo muchos años antes, sin [...]