Llevaba tiempo buscando una nueva víctima para poder volver a sentir aquella sensación extraña mezcla de miedo, adrenalina y culpabilidad a la que estaba tan enganchado. Sin embargo, lo que no le acababa de gustar tanto era el proceso de selección y seguimiento que debía realizar siempre para poder salir impune a posteriori; ya que aunque todas sus presas habían sido elegidas al azar ésto no le ahorraba el trabajo de de seguir a la persona y estudiar sus horarios. Claro está que también podía presentarse en cualquier casa y desquitarse con el primero que viese; pero eso le quitaba toda la gracia a su obra.