El martes estuve cenando con unos parientes en un local y de fondo tenían puesto 40 TV (o similar) con un popurrí de música española actual (o eso me supuse, porque exceptuando a Miguel Bosé al resto no los conocía ni su madre). Por si os lo estábais preguntando, sí, la música era una puta mierda.
Hay un día que se repite todos los años como si fuese una fotocopia perfecta, el 22 de diciembre, el “día de la lotería”.
Un día en que es mejor que apagues la tele y la radio porque a todas horas vas a ver a un montón de gente en una administración de lotería sacando champán y celebrándo como locos que han vendido algún número premiado (y curiosamente a ninguno de ellos le habrá tocado un duro). Mientras tanto periodistas y banqueros se dan de ostias por encontrar al que le ha tocado algo.