Por fin llegó el día; bueno, en realidad no, pero como si hubiese llegado. Al fin tengo en mi poder un papel certificado que demuestra que tengo ya mi preciado título de “electricista”, Y tengo el papel que lo demuestra porque, al igual que con el bachillerato, el título tardan dos años en dártelo.
¿Por qué tardan tanto en dártelo? Ni ellos mismos lo saben, pero los marineros más viejos del lugar, que han recorrido los 7 mares y se han enfrentado a los peligros más horripilantes del universo comentan que mandan hacer los títulos a monjes budistas del nepal y que una vez hechos los traen de vuelta cargados a lomos de mulas tetrapléjicas. Pero bueno, da igual, yo con mi justificante soy feliz. Ya no tendré que volver a aguantar a “El Dandy” (o al menos eso espero) ni a mis peculiares compañeros.
- Mira, córtame una pieza rectangular de 32 x 27.
- Oye, pero 32, ¿de largo o de ancho?
Compañeros de prácticas en acción.
Como seguro que ya sabréis; y si no lo sabéis os lo explico yo a continuación, la última parte del ciclo de FP son las prácticas en la empresa. Lo que se conoce como FCT: Formación en el Centro de Trabajo. Tras darnos las notas, todos nos alegramos bastante por haber aprobado (y porque “El_Notas” había suspendido, pero ésa es otra historia); y quien más quien menos ya tenía un par de empresas seleccionadas en la lista de las disponibles para ir a ellas a hacer las prácticas. Como últimamente todo me la trae floja a mí me daba igual a cual ir (aunque ya me habían recomendado a cuales ir y a cuales no). El caso es que a Chichimi y a mí nos mandaron a la misma, junto con dos chavales del ciclo medio.